La importancia de los estudios postobligatorios

De acuerdo con el Panorama de la educación, 2021, de la OCDE, el segundo ciclo de estudios secundarios se presenta como determinante o cuanto menos muy importante en el papel social de la juventud y de los adultos. Una situación que daría a pensar que la educación postobligatoria es fundamental en muchos aspectos, tanto a nivel individual como colectivo. Una quinta parte de los adultos de los países de la OCDE no cuenta con este nivel académico.

A esta situación, cabe añadir que, en 2019 y en una cuarta parte de los países de la OCDE, un 10 % de los jóvenes en edad escolar no cursaban ningún nivel académico y, consiguientemente, su futuro profesional es sumamente incierto. Si bien el número de jóvenes sin estudios postobligatorios ha disminuido pasando, en promedio en la OCDE, del 27 % al 20 %., la reducción ha sido más importante en el caso de las mujeres que en los hombres.

Las personas sin un título de segundo ciclo de la enseñanza secundaria están penalizadas en el mercado de trabajo. En este colectivo, las tasas de paro promedio son casi dos veces más elevadas que aquellas personas que sí que disponen de ese nivel de estudio o de uno superior (Gráfica 1).

Gráfica 1 Tasas de desempleo de los jóvenes (25-34 años) sin estudios postobligatorios

Fuente: OECD (2021), Table A3.3. See Source section for more information and Annex 3 for notes (https://www.oecd.org/education/education-at-a-glance/EAG2021_Annex3_ChapterA.pdf).

Disponer de estudios y el nivel de formación alcanzado permite a los individuos adquirir competencias y habilidades útiles en la vida profesional, social y privada, pero también actúan como un filtro en las decisiones que tomamos para con nosotros y los demás en cada uno de estos ámbitos.

Un nivel de formación más elevado contribuye a mejorar las condiciones materiales de vida y de trabajo, pero también promueve la adopción de modos de vida más saludables y facilita el acceso a recursos sanitarios más apropiados. Por ejemplo, el consumo de frutas y legumbres es superior en las personas con estudios terciarios y ello para todos los países de la OCDE. La contribución de la formación y la educación a la mejora de las condiciones de salud de la población se puede observar en los propios países de la OCDE con su relación con la esperanza de vida (Gráfica 2). En los países de bajos ingresos, también se ha observado históricamente la contribución de la educación al estar asociada a una reducción de la mortalidad, especialmente de la mortalidad infantil.

Gráfica 2 Diferencias en la esperanza de vida a 30 años entre las personas con formación terciaria y las personas sin estudios postobligatorios (2017)

Fuente: OECD (2021), Table A6.1. See Source section for more information and Annex 3 for notes (https://www.oecd.org/education/education-at-a-glance/EAG2021_Annex3_ChapterA.pdf).

El medio social influye sobre la elección del tipo de estudios. Para sus estudios de segundo ciclo en la educación secundaria, los hijos de padres sin estudios terciarios eligen en mayor medida la formación profesional.

La escolarización y, sobre todo, los resultados escolares dependen especialmente del medio socioeconómico en el que se vive. Por ejemplo, éste impacta en mayor medida que el sexo o el país de origen sobre la capacidad de comprensión escrita a los 15 años.

Fuente: OCDE, 2021.

Ser hijo de la inmigración influye en las probabilidades de escolarización y Een sus resultados. La tasa de éxito en el segundo grado de la educación secundaria es menos elevada en la primera y segunda generación respecto a los jóvenes no inmigrantes. Sin embargo, en la mitad de los países de la OCDE, y en relación con los no titulados en el segundo ciclo de la enseñanza secundaria, los activos nacidos en el extranjero ganan proporcionalmente más que los nacidos en el país. Sin embargo, los trabajadores inmigrantes con estudios superiores, encuentran dificultes para convalidar sus titulaciones y que su experiencia sea reconocida en el país de acogida y, consiguientemente, no tienden a percibir salarios inferiores en relación a los nacidos en el país.

Por su parte, el sexo parece influir en los resultados y el aprovechamiento de los estudios. Las mujeres jóvenes muestran una tasa de escolaridad en el enseñanza postobligatoria que los varones. Estos son más numerosos en la formación profesional y conforman aproximadamente el 60 % de los repetidores en la enseñanza secundaria en su segundo ciclo. Además, las mujeres conforman más del 55 % de los estudiantes terciarios y presentan más posibilidades de éxito que los varones. No obstante, el peso de las mujeres disminuye a medida que se progresa en el nivel de los estudios terciarios. Las mujeres representan el 45 % de los efectivos con un doctorado en los países de la OCDE y son especialmente menos numerosas en el ámbito de los estudios científicos, tecnológicos, ingenierías y matemáticas. Su salario promedio es entre un 76 y 78 % del salario masculino. La brecha salarial se ha reducido en dos puntos entre 2013 y 2019 y una velocidad sumamente lenta para las apuestas sociales en juego.